Furiosa, visceral y loca, son sólo algunas de las muchas maneras de describir “Whiplash”, la gran hazaña de Damien Chazelle en 2014.

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Actuaciones brillantes, una dirección atrevida, y todos los demás elementos, hacen que sea una experiencia de las que te dejan una sola sensación: Cine puro. Esta cinta es considerado un gran filme, pero a continuación te presentamos cuatro razones por las que Whiplash ya es un clásico moderno.

Advertencia: Este artículo puede contener spoilers

La obra maestra se centra en Andrew Neiman, un joven estudiante de música interpretado por Miles Teller, quien mientras asiste al prestigioso Conservatorio Shaffer, tiene que soportar una dura competencia, presiones internas y a un loco director musical que lo lleva al extremo. J.K. Simmons, por supuesto, interpreta a Terence Fletcher, el veterano, pero brutal líder de la banda.

1. Actuaciones sobre carreras en ascenso

Whiplash

Antes de Whiplash, J.K. Simmons era prácticamente un actor de reparto, nunca había podido alcanzar plenamente su potencial dramático, y después de su actuación en esta cinta, recibió su primer Oscar al Mejor Actor de Reparto. Si bien Miles Teller aún tiene que esperar para ser nominado y recibir un Premio de la Academia, es innegable que Whiplash lo introdujo al mundo comercial.

En esta película, tanto Fletcher como Andrew quieren ser grandes, y están dispuestos a sacrificar cualquier cosa a lo largo del camino para alcanzar la grandeza, ya sea el amor, el tiempo o la felicidad.

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2. Misma linea de otros clásicos

Whiplash

Whiplash comparte muchas conexiones con otros clásicos en casi todas las categorías principales que contribuyen a una película excepcional. La edición es rítmica, la cinematografía es solitaria y severa, y la partitura es como el jazz en sí, estática, pero delicada. En muchos clásicos, se nos presentan dos fuerzas opuestas, Luke Skywalker vs. Darth Vader, Antonio Salieri vs. Wolfgang Amadeus Mozart, y George Bailey vs. Mr. Potter, por citar algunos ejemplos; Whiplash sin duda se encuentra entre esos dúos como una de las películas más grandes de todos los tiempos.


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3. La estructura

En pocas palabras, Whiplash es una película limpia, no carece de drama ni de complejidad. La puesta en escena es rígida y simple, y las escenas musicales se iluminan con un tinte casi dorado que nos recuerda a los címbalos. La cinta logra con éxito lo que pocas películas pueden hacer, es decir, una película poderosa e interesante con dos personajes principales. No hay escenas que te hagan preguntarte: “¿Por qué está ahí?” o “¿Cuál era el punto de eso?”

4. El final

Whiplash

El final reúne una escritura fantástica, los personajes, la puesta en escena y las actuaciones de la manera más grandiosa, brutal y épica posible. Es triunfante, pero costoso, esplendoroso, y al mismo tiempo desgarrador. Andrew logra una sensación de éxito temporal, pero a costa de su humanidad y amor por el arte. Ni Fletcher, ni Andrew necesariamente ganan, más bien, por un breve momento son iguales.


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