Con apenas 32 años, Damien Chazelle está nominado a varios premios de la academia por su reciente película “La La Land” y es considerado uno de los cineastas con más proyección del último tiempo, demostrando con sus trabajos que la música y la imagen pueden ir de la mano, complementándose y resonando entre ellas.

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Para conocer más de la visión, motivaciones y técnicas de este joven director y guionista, acompáñame en el siguiente artículo.

Un poco de contexto

Damian Chazelle nació en Providence en el estado de Rhode Island, EE.UU., hijo de una escritora-profesora y de un científico informáticodesarrolló desde joven un gusto por el cine.

En el colegio ingresó a una banda de jazz cómo baterista bajo la guía de un estricto profesor de música (ésta experiencia le serviría como inspiración para un guión más adelante) sin embargo supo reconocer que no tenía el talento necesario para convertirse en músico y decidió continuar con su sueño de ser cineasta, por lo que ingresó a la Universidad de Harvard, graduándose en Estudios Visuales y Ambientales en 2007.

Fue en este lugar donde conoció a Justin Hurwitz con quién compartiría su visión musical, transformándose en su compositor y compañero en sus trabajos de ahí en adelante.

Justin Hurwitz (izquierda) junto Damien Chazelle (derecha)

La dupla se acostumbraría a complementar sus talentos, como confiesa Chazelle en una entrevista, a propósito de su última película “La La Land”:

“…fuí a la universidad con Justin, el compositor de la película; así que mientras yo escribía el guión, él escribía canciones, melodías y partituras. Era un proceso muy concurrente…”

Whiplash y el salto a la fama

Luego de algunas obras pequeñas, comenzó a trabajar en una nueva historia, tenía listo el guión pero requería el apoyo de alguna productora, luego de algunos intentos fallidos decidió junto a su equipo realizar un cortometraje, él que finalmente, luego de un interesante proceso, les abriría las puertas a la filmación de la película. Damien Chazelle relata:

“…hicimos el cortometraje, inicialmente sólo para mostrárselo a inversores, no pensé que alguien más lo vería (…) luego pensamos: ¿Porqué no inscribirla a Sundance?, si llegara a estar en Sundance sería una buena plataforma; así que la mandamos al Festival de Sundance, la presentamos allá (…) y unos meses después obtuvimos el financiamiento para la película (Whiplash)”

               

Y así, una vez terminada la grabación, se presentó en el mismo festival la historia de un joven aprendiz de batería, esforzándose por alcanzar la gloria en la escuela de jazz más prestigiosa mientras soporta el intenso carácter de su profesor. Sólo con leer el argumento es evidente el tono autobiográfico de la cinta en torno a su director, en una entrevista, Damien Chazelle explica que:

“…la historia avanza en su propia dirección, pero el corazón de ésta fui yo, de alguna forma procesando este recuerdo, de esta emocionalmente intensa especie de relación desgarradora con un profesor (…)  que aún es difícil de procesar, así que busqué de alguna forma poner eso en la pantalla”

El filme fue un éxito, su trabajo con la cámara, acompañado del guión que tanto manejaba a esas alturas y de la música original de su compañero Justin Hurwitz, creó un material innovador a partir de una base simple.

Damien Chazelle whiplash

Las puertas comenzaron a abrirse con más facilidad para el joven director, por lo que pudo comenzar a trabajar en un proyecto que llevaba mucho tiempo rondando en su cabeza, uno que definiría su carrera.

El fenómeno La La Land

Mucho tiempo había pasado desde la última vez que un musical con una estructura propia del género causara tanto impacto a nivel mundial, ha triunfado en todos los festivales por los que ha pasado y la crítica no ha hecho más que derretirse ante una cinta que apela a la nostalgia por los antiguos musicales de Hollywood, pero que se reinventa, adaptándose a nuestros tiempos y aprovechando los recursos actuales que le permiten pasar de la música al diálogo de manera fluida.

Damien Chazelle filmando

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El trabajo de Damien Chazelle y la calidad de su resultado responde a un gusto personal que desde siempre lo ha acompañado y del cual nació esta cinta, según sus propias palabras:

“Creo que comenzó por un profundo amor a los musicales y la simple idea que éstos tenían en mi mente, que simplemente es: Si eres suficientemente emocional, si sientes lo suficiente, si eres suficientemente feliz, suficientemente enamorado, suficientemente triste, lo que sea, entras en una canción”

Nuevamente con la música de Justin Hurwitz, (quién entiende a la perfección los objetivos de su compañero en el guión y la cámara), Chazelle demuestra nuevamente que sólo la forma de filmar y de considerar a la música una compañera  más que una asistente, puede crear piezas excepcionales, ya que si pensamos fríamente en el argumento de La La Land, no deja de ser un relato sencillo: Una pareja de humildes situaciones y grandes sueños, que ve como su relación es afectada por sus propias búsquedas de éxito profesional.

Pero el cineasta logra explotar la idea hasta convertir la película en una experiencia que engancha y sumerge a un espectador que, irremediablemente, se emociona con la historia, sus personajes y por supuesto su música.

La La Land supo igualar a Titanic con 14 nominaciones a los premios Óscar de las cuales obtuvo seis galardones, incluyendo mejor banda sonora, mejor director y mejor actriz.

Disecando su obra

La perspectiva audiovisual con la que Damien Chazelle trabaja consiste en utilizar el sonido como principal motor de sus historias, sus juegos de cámara y sus diálogos. El silencio, o mejor dicho la ausencia de música, es a su vez utilizada, como reflejo del sentimiento de los personajes (en La La Land la película deja de ser musical en momentos de conflicto) así como en la gran envolvente en situaciones de tensión (como el primer y frustrado ensayo del protagonista de Whiplash).

En una entrevista reciente, Chazelle describe este proceso creativo:

“… pienso que la música y el cine son, de hecho, formas de arte similares y que realmente pueden hablarse entre ellas, emocionalmente y narrativamente…”

En un aspecto más técnico, el director no se queda atrás en términos de manejo de cámaras, alternando entre secuencias con varios cortes que entregan velocidad a una situación, a escenas continuas, en donde hace de la cámara casi un personaje más dentro de la película, lo que se observa mucho en La La Land, donde se efectuaron coreografías muy producidas en una sola toma.

También gusta de entregarle enfoque a detalles como pisos, materiales e instrumentos para contextualizar un ambiente de forma rápida, utilizando varios planos detalle y cenitales, lo que puede ser observado en ambos largometrajes.

               

Estos detalles cinematográficos dejan en evidencia un sutil sello en su forma de dirigir, sin hablar de sus diálogos, en los cuales el relato avanza de forma orgánica, sin quiebres forzosos ni lineas de sobra, llevando a sus personajes al propio ritmo de sus motivaciones y personalidades.

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Reflexión final

En una actualidad que cada día entrega más y más películas “regulares”, preocupadas de los niveles de taquilla más que de la calidad de la obra, se agradece contar con una mente como la de Damien Chazelle, que disfruta y se esfuerza por llevar a la pantalla una idea que no deje indiferente, que busque generar sentimientos inesperados en el espectador.

Citándolo una vez más:

“… me gustan las películas que de verdad crean un sentimiento emocional abrumador, una respuesta emocional en una audiencia, pero sin trucos baratos. La idea de una película acerca de gente ordinaria pasando por emociones a las que todos podemos relacionarnos, pero que se sienta épica, que se sienta abrumadora y hermosa y de una forma en la que la vida puede ser sentida por nosotros individualmente”

Damien Chazelle y la la land

Sin duda, seguiremos escuchando de este joven cineasta y esperemos, siga manteniendo su búsqueda por traspasar su pasión por la música y el cine a inolvidables cintas.

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