Netflix crece y crece cada semana. Gracias a sus precios, catálogo y al mes gratis que regala a los nuevos clientes, su base de usuario es cada vez más amplia. Con los ingresos se permite producir películas y series originales de gran éxito en todo el mundo pero, ¿gusta a todos su modelo? Al parecer no: la industria del cine se manifiesta en contra.

La polémica entre Netflix y el cine ha estallado en el Festival de Cannes, en el que dos de sus películas están nominadas a la prestigiosa Palma de Oro, siendo la más destacada Okja. En principio no debería haber problema alguno, pues son películas como todas las demás, aunque con una particularidad: no han sido estrenadas en las salas de cine convencionales.

Los motivos del enfrentamiento

Lo que ha molestado a algunos miembros de la industria es que Netflix se desmarca del modelo tradicional. En lugar de exhibir sus producciones en cines, las estrena en su plataforma online. Por eso algunos destacados cineastas como Almodóvar se han manifestado en contra de que sus películas opten a premios de cine clásico como los de Cannes.

El enfrentamiento se puede reducir a un choque entre el viejo y el nuevo modelo, entre los guardianes de las esencias y los que quieren renovar de arriba a abajo el funcionamiento de los estrenos de cine. Sin embargo, hay mucho más detrás de una guerra en la que están en juego miles de millones al año.

Si Netflix estrena sus originales a través de su plataforma, los promotores y propietarios de salas de cine se ven perjudicados, o así lo ven ellos. Piensan que pasar directamente de la producción a la emisión en streaming “puentea” el funcionamiento de un sistema del que viven miles de personas. Es la industria del cine francés la que se ha posicionado a la vanguardia de los defensores de lo clásico.

De momento ya se han cobrado las primeras cabezas, y es que en la próxima edición del Festival de Cannes ya no se podrá nominar a cintas que no se hayan estrenado previamente en cines.


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Qué proponen para solucionarlo

De momento Netflix sólo se ha pronunciado a través del Facebook de su CEO, Reed Hastings. Lo ha hecho de forma bastante airada, con un post en el que afirma que “el establishment cierra fila contra nosotros”.

En principio puede tener algo de razón en sus palabras. Poco a poco alternativas a los modelos previos se van imponiendo, ya sean Netflix, HBO o Amazon Prime Video. Estas plataformas prometen cambiar para siempre la forma de consumir contenido. Ya lo han hecho entre los más jóvenes y amenazan con convertirse en el estándar de aquí a unos años.

Por lo tanto, más que una guerra entre el establishment y los outsiders -como lo considera Hastings- se trata de una batalla para sustituir a un establiment por otro. Como es normal y como ha ocurrido siempre en la historia, los actuales dueños del negocio de resisten.

La propuesta de la industria para conciliar con Netflix es el modelo de Amazon Prime Video, que permite la exhibición en cines de sus películas antes de emitirlas online. Esto se aplica tanto a las autoproducciones como a las películas cuyos derechos ha adquirido la compañía dirigida por el multimillonario Jeff Bezos, la segunda persona más rica del mundo.

Tratar de vender la polémica como un debate entre insiders o outsiders está ligeramente fuera de lugar, pues las posiciones las defienden industrias millonarias en ambos casos. Más bien se trata de una guerra entre un modelo en crisis que se resiste a desaparecer y uno que está en auge.

Aunque Netflix no podrá optar a la Palma de Oro, el tiempo corre a su favor.

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